El espectacular paisaje
geológico del karst de Cabárceno, casi lunar, situado en
el sector occidental del macizo de Peña Cabarga se transformó
en 1989 para crear un extenso parque zoológico, convertido en los
últimos años en uno de los lugares de mayor atractivo turístico
de Cantabria.
El Parque de la Naturaleza
de Cabárceno forma parte de un espacio protegido más amplio:
el Parque Natural de Peña Cabarga. Dentro de él, el Parque
de Cabárceno, puede ser visitado detenidamente con gran comodidad,
dado que cuenta con una densa red de pistas asfaltadas (17 kilómetros)
que permiten su recorrido en coche. Y además existen rutas alternativas
que únicamente puden ser recorridas a pie o en bicicleta.
El parque, como todo
el macizo de Peña Cabarga, está formado por rocas calizas
que han sufrido complejos procesos de disolución kárstica,
prestando en la actualidad un aspecto verdaderamente original e interesante
desde el punto de vista geomorfológico.
Dentro del enorme
recinto del Parque existe una completa y variada representación
faunística, en la que no faltan algunos de los animales autóctonos
de Cantabria: osos, lobos, tigres, ciervos, corzos, rebecos, jabalíes...
Pero es sin duda, la fauna exótica la protagonista.
En el Parque se pueden
contemplar elefantes, hipopótamos, tigres, leones, cebras, canguros,
avestruces, hienas, jirafas, camellos, dromedarios, llamas, antílopes,
rinocerontes, monos...
Cabárceno se
caracteriza, frente a otros parques zoológicos, por los grandes
espacios con que cuentan los animales, lo que permite su desenvolvimiento
y contemplación en un entorno más natural.Además
dispone de varios lagos para la práctica de la pesca de truchas.
Como complemento a sus instalaciones, existe un reptilarium con una especializada
colección de serpientes.
Por último
citar otras instalaciones del parque: miradores panorómicos, áreas
de paseo, parque infantil, complejo hostelero, aparcamiento y tiendas
de recuerdo
De la Prehistoria a la Moderna Minería
En una de sus edades,
el planeta forjó la tierra de Cabárceno. Los climas y millones
de años de su devenir tejieron sus relieves. El hombre paleolítico
caminó por sus laderas. Después, pueblos indígenas,
el Imperio de Roma, la Edad Media y las centurias inmediatas, horadaron
este suelo hasta hallar las fantasmales agujas que decoran todo el paraje.
La herencia de la
minería, su patrimonio arqueológico e industrial, han dejado
en el parque de la Naturaleza de Cabárceno, antes mina, la huella
del esfuerzo de todas las generaciones de hombres, atraídos desde
la antigüedad por el preciado mineral de hierro.
La explotación
de los yacimientos se remonta a la época romana, lo que se deduce
de la aparición de diversos vestigios arqueológicos y de
una cita del escritor romano Plinio. Pero la historia minera de la zona
puede ser aún más antigua, dado el hallazgo en la mina Crespa
de Cabárceno de un antiquísimo caldero de bronce, datado
del 600-900 antes de Cristo, y conservado en el Museo Regional de Prehistoria.
Posteriormente, entre los siglos XVII y XIX, las reales fábricas
de cañones de Liérganes y La Cavada se abastecieron de hierro
de las minas de Peña Cabarga. Más tarde se produjo el auge
de la minería en Cantabria con la instalación en la zona
de numerosas compañías españolas y extranjeras. En
los últimos tiempos las minas de Peña Cabarga abastecieron
de hierro a los Altos Hornos de Vizcaya, hasta el año 1.989, cuando
dos milenios de historia minera dieron paso a la creación por el
Gobierno de Cantabria del Parque.
En la actualidad,
los antiguos caminos de los mineros nos llevan por recorridos donde asoman
presente y pasado